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Las claves para la mitigación de las quemaduras solares en el nogal

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Manuel Machadinha

2025-12-18

La luz solar es la principal fuente de energía utilizada en la fotosíntesis de las plantas para convertir el dióxido de carbono y el agua en carbohidratos, que la planta utiliza para promover el crecimiento de ramas, hojas, raíces y frutos. Sin esta fuente de energía, la vida no sería posible. Además, la luz solar, hasta cierto nivel, es muy beneficiosa para mejorar la calidad y la producción, reduciendo la incidencia de plagas y enfermedades. Sin embargo, cuando la intensidad solar supera el nivel óptimo, las plantas sufren problemas fisiológicos, siendo las quemaduras solares uno de ellos.

La exposición solar provoca lesiones por quemaduras en los frutos debido a los elevados niveles de radiación a los que están sometidos durante los periodos más cálidos del año. Estas lesiones son frecuentes en frutales plantados en regiones con veranos muy calurosos, donde la radiación solar es elevada durante las fases de crecimiento y maduración de los frutos.

Las pérdidas de rendimiento causadas por las quemaduras solares pueden ser significativas, provocando daños externos e internos que afectan a la calidad del producto, reduciendo su valor comercial o incluso impidiendo su comercialización.

Las quemaduras solares graves alteran la cutícula y dañan la epidermis y los tejidos subepidérmicos. En el nogal, los síntomas incluyen quemaduras en las hojas, decoloración, marchitez foliar y frutos quemados en su parte superior.

Cuando la temperatura del aire supera los 30–35 °C durante el día, es probable que la fotosíntesis disminuya y, en consecuencia, también la capacidad de autorregulación del cultivo.

Para evitar estos daños, el productor debe adoptar buenas prácticas de manejo que permitan minimizar las quemaduras solares, como el mantenimiento de una buena cobertura foliar de los frutos, una correcta gestión de la humedad del suelo y la utilización de productos específicos de protección solar para los cultivos.

¿Qué podemos hacer para reducir o evitar los daños por quemaduras solares?

– Aplicación de silicio

El silicio se deposita de forma amorfa en las paredes celulares, contribuyendo a su rigidez y elasticidad, además de activar genes implicados en la producción de compuestos metabólicos secundarios, como polifenoles y enzimas relacionadas con los mecanismos de defensa de la planta.

La principal función del silicio en las plantas está relacionada con su papel estructural. Los frutales utilizan el silicio para reforzar sus paredes celulares, aumentando su resistencia mecánica frente a factores que puedan dañar su estructura.

La aplicación de silicio prolonga la vida útil del fruto y mantiene su calidad durante más tiempo.

Los nogales pueden estar sometidos a diversos tipos de estrés, como sequía, salinidad o temperaturas extremas. El silicio ayuda a mejorar la resistencia frente a estos factores externos, ya que regula la transpiración a través de los estomas, optimizando el uso del agua absorbida por las raíces. Además, refuerza las defensas naturales frente a enfermedades y plagas, endureciendo las paredes celulares y dificultando la penetración de patógenos.

– Aplicación de potasio

El potasio actúa como activador enzimático en numerosos procesos metabólicos esenciales para el desarrollo del cultivo. También contribuye a la protección frente a las quemaduras solares, ya que regula la apertura y cierre de los estomas, reduciendo la transpiración excesiva y la pérdida de agua en periodos de elevada radiación.

La aplicación de potasio en el cultivo del nogal aporta múltiples beneficios, desde una mayor resistencia al estrés hasta una mejora de la calidad del fruto, traduciéndose en mayores rendimientos y rentabilidad para el productor.

Además, el potasio desempeña funciones clave en el nogal:

Mejora la resistencia a enfermedades y plagas, fortaleciendo las paredes celulares;

Favorece el crecimiento y desarrollo de raíces, hojas, flores y frutos;

Participa en la síntesis de proteínas y enzimas esenciales;

Regula el transporte de nutrientes y la fotosíntesis, contribuyendo a la producción de carbohidratos y energía.

– Aplicación de protectores solares

El objetivo de los protectores solares es aumentar las horas de actividad fisiológica del árbol, contribuyendo a una mejor termorregulación de toda su estructura.

Las formulaciones más habituales son líquidas o en polvo soluble en agua, como el caolín.

La reducción de la temperatura de hojas y frutos entre 3 °C y 6 °C disminuye significativamente las horas de cierre estomático, que en el nogal ocurre alrededor de los 35 °C.

El caolín, también conocido como arcilla blanca, es un mineral compuesto principalmente por silicato de aluminio hidratado y se utiliza ampliamente en agricultura por sus beneficios. En el nogal, su aplicación ofrece ventajas como:

Protección frente a insectos y enfermedades, al formar una película que dificulta su acción;

Protección frente a la radiación solar, al reflejar la luz y reducir la temperatura de hojas y frutos, evitando quemaduras.

– Riego adecuado

Durante los meses de verano, el nogal alcanza su máxima demanda hídrica, coincidiendo con el mayor crecimiento vegetativo y el desarrollo del fruto, que requiere grandes cantidades de agua para aumentar su tamaño. La escasez de agua en este periodo puede provocar una reducción del crecimiento vegetativo, una menor capacidad fotosintética (menos reservas para la campaña siguiente), una disminución del calibre del fruto, un menor rendimiento del grano y una pérdida de color del mismo (extra light y light).

Es fundamental mantener un estado hídrico adecuado, ya que la pérdida de color del grano se agrava cuando la termorregulación es deficiente debido a una transpiración insuficiente de las hojas.

Para combatir eficazmente las quemaduras solares, es imprescindible mantener un huerto verde y bien hidratado. De lo contrario, la deshidratación provoca la caída de hojas, reduciendo la cobertura de los frutos y aumentando su exposición a la radiación.

Una buena gestión del riego a lo largo de la campaña, manteniendo la humedad del suelo, es la forma más eficaz y económica de prevenir los daños por radiación solar, asegurando una copa densa, con hojas grandes que protejan los frutos. Un nogal bien nutrido e hidratado desarrollará una mayor área foliar, reducirá el estrés hídrico y mejorará la calidad final del fruto.