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Bioestimulación y reguladores del crecimiento como herramientas para una alta calidad y producción en frutos secos

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Manuel Machadinha

2024-05-16

La bioestimulación y los reguladores del crecimiento son herramientas esenciales para alcanzar una elevada calidad del fruto y aumentar la producción en huertos de frutos secos. Estas técnicas implican el uso de sustancias naturales o sintéticas para estimular el crecimiento de las plantas y mejorar sus características productivas.

La bioestimulación consiste en la aplicación de productos que favorecen el crecimiento y el desarrollo de las plantas. Estas sustancias pueden ser hormonas naturales, extractos de algas marinas, aminoácidos, entre otros, y tienen como objetivo fortalecer las plantas, aumentar la producción de energía y mejorar la absorción de nutrientes.

Los reguladores del crecimiento son sustancias químicas que influyen en el crecimiento, la floración, la fructificación y la maduración de los frutos. Pueden utilizarse para controlar el tamaño del fruto, mejorar la uniformidad de la cosecha y prolongar la vida útil del producto.

El uso de estas herramientas aporta diversos beneficios a la producción de frutos secos, como el aumento del rendimiento y la eficiencia del cultivo, la mejora de la calidad del fruto, la regulación del ciclo de crecimiento de las plantas y una mayor resistencia frente a enfermedades y plagas.

Las principales sustancias que regulan el crecimiento vegetal son el ácido abscísico (ABA), las auxinas, las citoquininas, el etileno y las giberelinas.

El ácido abscísico se produce en situaciones de estrés, como la escasez de agua, y actúa inhibiendo el crecimiento de la planta y promoviendo el cierre de los estomas, evitando una pérdida excesiva de agua.

Las auxinas son responsables del crecimiento y desarrollo de las plantas, regulando la división y elongación celular. También desempeñan un papel importante en la formación de raíces adventicias y en la inducción del enraizamiento.

Las citoquininas tienen una función opuesta a la de las auxinas, ya que promueven la división celular y estimulan la brotación lateral y el desarrollo de yemas. Retrasan el envejecimiento y la senescencia foliar, favorecen el desborre de las yemas y promueven la formación de yemas laterales.

El etileno es un gas producido por las plantas en respuesta a diversos estímulos, como lesiones, maduración de frutos y estrés. Promueve la senescencia de órganos, la maduración de los frutos y la abscisión foliar.

Las giberelinas son responsables del crecimiento de los brotes, estimulan el desborre de las yemas, promueven la floración y el desarrollo de los frutos. Están directamente relacionadas con la ruptura de la dormancia y la inducción floral.

La bioestimulación fortalece las plantas, aumentando su resistencia al estrés térmico, lo que resulta especialmente relevante en huertos de nogal, donde las plantas están expuestas a altas temperaturas durante el verano. Las plantas fortalecidas toleran mejor las condiciones adversas, minimizando el impacto negativo sobre la fotosíntesis y permitiendo la acumulación continua de sólidos solubles en los frutos, lo que incrementa el rendimiento.

Además, la bioestimulación favorece la absorción de nutrientes por las raíces, mejorando la capacidad de la planta para utilizar los elementos esenciales para el crecimiento, contribuyendo a un mejor desarrollo y mayor resiliencia. También ayuda a proteger a las plantas frente a daños oxidativos causados por el estrés térmico, ya que muchos bioestimulantes contienen antioxidantes que neutralizan los radicales libres, evitando daños celulares y manteniendo el vigor vegetal.

La bioestimulación y los reguladores del crecimiento son especialmente importantes cuando no se alcanzan suficientes horas de frío en la fructificación del almendro y el nogal. Las horas de frío son fundamentales para el periodo de dormancia de las especies de clima templado, ya que durante este reposo las plantas acumulan energía y nutrientes para el crecimiento futuro y la formación de frutos. Cuando estas horas son insuficientes, el desarrollo normal se ve comprometido, reduciéndose la productividad y la calidad.

En estas situaciones, la bioestimulación y el uso de reguladores del crecimiento, como aminoácidos y extractos de algas, ayudan a estimular el metabolismo y el crecimiento, permitiendo a las plantas mitigar los efectos negativos de la falta de frío.

En resumen, la bioestimulación y los reguladores del crecimiento son herramientas clave para apoyar la fructificación del almendro y el nogal cuando las horas de frío son insuficientes, favoreciendo un crecimiento equilibrado, una mayor productividad y una mejor calidad de la cosecha.